jueves, 25 de febrero de 2010

Frufrú mórbido

Siendo jueves, parpadee para escribir un momento cotidiano, del cual uno va en un asiento con compañía solar –ósea donde el sol esta aprovechando la curva del líquido vitral, para aprovecharse en quemarte la piel-, contemplo que la custer se empieza a convertir en camión de carga con colgantes carnes humanas, y al cual veo un porfiado joven acostumbrado a tener un vicio visual que no es nada cotidiano ver –refiriéndome exactamente al como se comporta-, con su miope ver -a pesar que no lo es- a una persona con una gracia en su escote tan pronunciado, y puesto que yo estaba sentado unas dos filas mas atrás, no tendía a ver todo lo que el congraciadamente tenia en su iris viril.

Aquel sujeto tenia un interés de volcársele con los ojos, que algun usuario salio de la custer, y el individuo corrió como trapo de cordel en aquel pasadizo para conllevar su existencia al giorno de aquella dama presunciosa, con el poder de amamantar –a pesar de no ser madre- a suyos y extraños. Los ojos saltones del tipo le hicieron una curva corporal a casi llegar a besar la piel blanca de aquella mujer, mientras que yo insípido de razón y calor, solo atine a perder la mirada en el ventanal que quemaba mi brazo blanquecino y perderme en el diario caminar de gente en la Av. Arequipa.

Pasadas cuatro cuadras el juvenal fui sacudido, puesto la señorita le dio un par de lapos por el frufrú que le brindo. Lo interesante que no fue de telas si no de pieles, una de ellas fue labial.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Inframundo Caviar

En muchos de estos días estuve pendiente de un caminar sin nada de buses, troté como en alguna vez de universitario –fino- que perdía el trabajo y lo dejaban botado en la enrollable puerta -plop- que tenia un vociferado anuncio “Se alquila”, abandonándome en un momento de incertidumbre del “que hago ahora”.

Entonces en uno de esos días del cual no comprometía a mi razón y solo seguía mi pasión pesimista del querer seguir existiendo, converse con una bella mujer –que la de cual dependo en cierta manera, y que me enamora su mirada-, y la cual no aceptó mi trabajar por las noches, como un apestoso freelance de conocimiento y experiencia –talvez si hubiese puesto mi cuerpo a venta igual seguía misio-.

Con tanto pesar y bazofia en mi cerebro, me dispuse a caminar por aquellas calles Miraflorinas a un centro de Lima cruzando de la Av. Arequipa a la Av. Petit Thuars y de un correr a Breña por aquel recuerdo de aquella mujer tan bella que conocí por primera vez al frente de un comercio celular –y de la cual escribí hace unos años atrás-, o de la vez que conlleve unos días bellos con mi exnovia en aquel motel dos estrellas que no estarán partidos nunca más.

Remontando todo ello llegue a la Av. Uruguay con cruce al Jr. Washington en el centro de Lima, donde las beatas con insolencia se precipitaban en paños intrigantes, de un dudoso decidir de varón a mujer; pero aquel no era el momento de preguntar del costo de una caja sexual –bastaba más talvez seria un brócoli, disculpándome por este desentender de emociones; pero son sólo porque soy maniaco depresivo-.

Entorpecido entre la razón y la sinrazón, entre a un hotel para mi descanso laboral, después de haber remojado mi cuerpo en un baño con fría agua, me dispuse a fumar en un tercer piso del no tan nombrado hotel, a lo cual conlleve a la angustia sideral de una fémina –genuina, ósea de verdad- colgante de un barandal enrejado y silbando a este su servidor. Pero yo talvez no sea un ser precoz con su real timidez, solo atiné a regocijar un gesto de aceptación y para luego ser descontado con unos pechos exhortados al vacío negro de la noche; del cual escape apresuradamente, pues aquella ventana era apreciada a la ninfomanía de una mujer vulnerada a la libertad.

Dos horas después entendí esa pradera nocturna de sabios pensadores, literatos imberbes, poetas caídos y ventanales reventados por pandilleros soñadores, y al salud de una acompañante furtiva, que se escapa de su verdadera sexualidad o de la libertad que nunca concibieron entender, que pude decir soy feliz aunque sea en el inframundo con un frío caviar.

Gemidos vecinales

Después de unos quistes en una vivencia hotelera con las entrevistas imprevistas del gemir grandioso de aquel vecino de habitación y con el ser cognitivo que llevo -para ser mas claro el estrepitoso sexo que me encanta-, me hace distar la realidad de noches mezcladas de alcohol y mujeres frenadas por un pensar apesadumbrado por el pasado mío.

Encontrando este síndrome de emociones, llego a pensar que el problema normal de sociedades predestinadas a estar en el stablishment, siempre están combativas -sexualmente hablando-, en el mutuo aborto cerebral del cual nos conlleva al desperdiciar momentos laborales y complementarlas con placeres corporales. Para luego desembocar en torcidos amaneceres, de los cuales son un arrepentimiento con embarazos procaces y lamentablemente acongojados de ladinas mujeres, que solo piensan en una noche frugal de semen y orgasmos.

El sexo es todo, el punto aparte y final, sin obviar el coma –sexo oral-. El día que comprenda mejor del porque debería estar pegado a una vagina, y estar pensando con la virilidad impotente, entenderé mucho más la pluralidad de los pareceres inentendibles de mujeres y varones, que suelen cometer los mis errores que su servidor.

Stablishment: termino del cual pocas personas entiende, que se comprende del anglicismo “establecido”, termino del cual se compromete al orden sistemático del capitalismo, para mantener el conocimiento de una sociedad, y mantenerla en un feudalismo moderno.

viernes, 19 de febrero de 2010

Sin buses, pero si con muchas cervezas

Ayer no tome buses ni tampoco fui a trabajar, a pesar que debería haberlo hecho, mis respuestas encontraron un sedoso momento del cual no explayaré.

Reencontré a una amiga mía después de estar ebrio en alguna cantina, soplando el pitillo aquel y rogando un compañero de meza, para contarle mis peripecias inventadas al son de cantores y goles de un televisor ladino de emociones conspirativas.

Con aquella amiga tuve un momento, un divino conversar, mas que nada un divino deceso de frugales personalidades desenvueltas. Converse tanto y tanto que ya no recuerdo la seguidilla de comprensiones y calores creados por el momento.

Luego de un despertar prejuicioso, conseguí seguir conversando y hable hasta por los pezones de un pecho lampiño que contengo, pero no me acostumbre a ello y empecé a distinguir cohesiones creadas por mi falta de conocimiento en una palabra malgastada llamada “amistad” –que normalmente las mujeres creen que un varón y una mujer pueden ser amigos-.

Distinguiendo entre honestidad y bolsillo escape fugazmente de un hotel a un supuesto tentempié matutino -que se convirtió en la comida del día-, acompañados obviamente por unas bien heladas cervezas de las cuales eran bendecidas por el bendito vuelto de aquel cuartelero del hotel, que me regalo un vuelto capitalista y agraciado. En la exposición del momento llego la hermana de mi amiga y para luego que también su prima se encuentre en la misma meza compartiendo el cigarrillo diocesano de mediado día.

La conversa se extendió hasta muy tarde pero para mi jolgorio visual de una chica tan bella como su hermana y unos pechos preciosos de la prima –que apartadamente de todo me encanta sus lentes y sus ojos regordetes de felicidad e indiferencia-, me sentía en la gloria después de aquel vuelto bendito que encorvaba la meza de cervezas y cigarrillos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Olores, sudores… nuevamente un baño.

Un día realmente bueno para aquel que se mantenga fresco en una trusa o tal vez en un pantaloncillo a la cadera, pero hay algunos personajes como su servidor que tiene que subir a un Bus con un bibidi y una camisa completamente limpia, quedarse sin sudar y mantener una temperatura de Iceberg en pleno mar del Caribe, pero en este caso no puedo contener aquella calentura personal y aquel escozor que a uno lo sostiene de aquel aluminio inquebradizo del cual uno se resbala al momento de ser rozado por inflados individuos.

Claro esta el camino relleno por el pasadizo entonces, uno debe mantener la camisa al nivel –a pesar de ser freelance por el momento se planchar muy bien-, tratar de no rozarse mucho a la señito con el bebe que lo trae con los pies al techo, o del re-crujiente comensal que empieza a desayunar en el pasadizo. Ni pensar de aquella señorita que se puso a mi costado y tiene un escote que me enrumba a placeres carnales –donde solo le digo al muchachón que se calme, porque gracias a él empiezo a sudar y no hay quien me pare-, pero soy serio, perspicaz y muy caballero el cual no tiene ninguna intención de sofocarse con su excitación, entonces me doy vuelta hacia un costado pero me gano con el cóndor pasa -maldita sea un desodorante esta desde setenta céntimos-, nunca pensé que bellas señoritas que puedan tener como labor el comercio en aquella gran Avenida Abancay -si lo desean describir de otra manera, como mercado central no hay problema-.

Sofocado por los olores momentáneos, con las bubbies preciosas de una mujer y las miguitas del sanguchón de aquel hambriento ser, me digno a bajar en la Avenida Angamos, donde me encuentro sumido en una sudoración impresionante, tenia reunión en aquella institución y me digne corriendo a alquilar un hotel para un soslayo baño.

martes, 16 de febrero de 2010

Mañana será otro día de bus en Lima.

Bueno son tres días de bus que no conté por nada, talvez sea porque no hubo muchas cosas tan agradables, que contar.

Talvez sea porque estoy enamorado de una falacia sideral.

Mañana será otro día de bus en Lima.

viernes, 12 de febrero de 2010

Idas y vueltas por mi identidad

Como todo buen peruano que tiene sus deberes primordiales de existencia social para sufragar, cobrar cheques -que los tiene guardados como un mes-, ingresar a instituciones publicas, acreditar su identidad en cualquier lugar y obviamente cobrar cheques –que obviamente no las cobra-. Debe tener a mano su íntegro DNI, entonces si replico mi perdida que perjudico mi economía –porque no puedo cobrar unos malditos cheques-, seria algo tan claro. Entonces este proceso de duplicado tiene más de tres meses de planeamiento por mi persona, otros cero días de ejecución y como tres semanas de ampliación de proyecto, pero al fin pude hacerlo gracias a la administradora que tiene la empresa donde laboro como freelance; que se resume en diez minutos en el Banco de Crédito –porque yo intente en el Banco de la Nación pero la cola era mas larga que soga de vaquero- y cinco minutos más de tramite web.

Pero era algo más que lógico que yo debería recoger el duplicado del DNI, en una agencia de la RENIEC, la cual escogí por supuesta cercanía a mí domicilio, que la cual se complicó dos días de idas y vueltas buscando aquel lugar. Luego de haber escuchado al vecino, al mercader de la tienda, a la señora del bar, al chico del celular, la tía de las naranjas de la esquina y por ultimo a un sereno que se encontraba en silla de ruedas, terminaron por perderme completamente.

Al fin siendo Viernes encontré aquel lugar adentrado en Canto Grande luego de dar vueltas y vueltas, subí a una custer y le dije RENIEC, mas que listo y claro, estaba bajando en aquel paradero a cuadras de las oficinas de la cual no hablaré, porque seria liar problemas de procesos sistemáticos que solo el gobierno puede tenerlo, luego de dos horas de cola al fin me dijeron toma tu DNI, y no pierdas tu identidad nuevamente.

jueves, 11 de febrero de 2010

Nueva ruta de trabajo

Que tal miércoles, tenia que ir a una entrevista en San Borja la cual una empresa requería mis servicios –¡¡¡si!!!-, claro será pequeña –la empresa- pero tiene muy buena iniciativa y por ello decidí aceptar el puesto, también porque mi experiencia pueda guiar y brindar enseñanza concreta y práctica a ingenuas damiselas -sinceramente creo que acepte por que hay un montón de hembritas-, después de una entrevista y examen quede escueto de polvo y paja.

Bueno desde este lunes quedo expuesto nuevamente en una ruta que no conocía y también otra brindada por mi nuevo Jefe, una muy suculenta para el blog que inicia en la Av. Próceres de la Independencia en SJL –claro, antes de ello caminar siete cuadras a punta de bailarina de ballet, por estar lejos aquel paradero a mi cuarto-, cruzando Zarate para llegar a Puente Nuevo, luego levitar por el cementerio Presbítero Maestro –lo digo así porque ya no hay ni un alma en la Custer, hasta el ayudante se tiró a la fuga-, desde ese momento llego a deleitarme con la vista, circundando por El Agustino, viendo la arquitectura cuadrática en apogeo visual, de un convertido cuartel apodado o nombrado Barboncitos –realmente no indague mucho-, el arte urbano pintarrajeado en lúgubres murales de dividendos pensares, la decencia del urbanismo en su completo esplendor por un lado y el desastre migratorio por el otro -tan poco conozco Lima-, continuar con la Av. Nicolás Ayllón a su encuentro con la Av. Aviación, hasta su cruce con la Av. Angamos, para terminar atravesando aquel lugar llamado la parada -no se porque tiene ese nombrecillo erótico, a mi parecer-, y la otra ruta que me parece muy simplista -obviamente mas cara-, y con poco sustento para el blog que es tomando la Evitamiento –que claramente me ahorraría tiempo-.

Así que tengo nueva ruta, para aquel trabajo que será tan regocijante, lleno de relatos y calificativo para mi ego varonil, y las cuales serán de satisfacción mutua para mí ser.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Well...

Después de una semana salgo de mi trinchera a atacar nuevamente a la gente de una tan intrínseca institución, después de programar y engordar en mi silla programadora, me dispuse nuevamente a subir a un bus repleto, donde encontramos lo mismo de siempre, tanto que a cualquiera haría pensar que este blog se convertirá en algo repetitivo, pero no es así, yo también pensaba que esto seria una rutina y nada mas. Por ello he creado este espacio para hacer ver lo contrario.

Remontando el tema de este último martes, al cual subí a un corredizo pensar; donde estaba tan parado como en una andropausia de sesenta, para un viaje alivianado y mucho más, cuando subió una mujer muy bella que se puso delante mío, en aquel pasadizo prodigioso, al cual esperaba que nunca se levante nadie y que el viaje se convierta en uno hasta el fin del mundo y que aquel titán Atlas nos devuelva a inicios de aquella travesía. Aquella mujer de mi gusto se contorneaba tan excitantemente, para recordar algún foro donde explicaban el muestreo de un punteador profesional, del cual no pude ser (aunque me hubiese gustado serlo). Pero como todo en esta vida se acaba, la mujer bella se despojo del bus; cuando pensaba decirla un pequeño “Hola”, pero la timidez enfermiza que conllevo a diario, solamente me dejo un mirar a un costado para el recuerdo.

Dejando la excitación personal, un personaje librero apareció dando una cátedra bio-analgésica para aquellos que no tienen vicios como yo (fumador empedernido), regando y rogando libros, que los vendía a cinco maracas, el cual pertenecía a un suplemento de un diario conocido; atiborre mi pensar cuando dijo Magaly y empecé a escucharlo como sicario buscando el entender de su seguidilla de asesinatos, fleteaba sobre las personas que compraban su revista al mismo precio e insultaba su concepción del conocimiento humano, al final vende aquellos libros al cual despide un agradecimiento a los que compraron su mercancía, e insultando a los que no.

Al fin un asiento libre al cual corrí apresuradamente y acompañe a un regordete señor que se sentó en las tres cuartas partes de los dos asientos, y con su dulce sueño me impulso a bajar en la Av. Aramburu y caminar como idiota hasta la Av. Angamos.

martes, 2 de febrero de 2010

Colgando en silencio

Bueno el día de hoy fue tranquilo solo tuve que estar de chimpancé todo el viaje desde SJL, hasta el cruce de la Av. Angamos con la vía expresa de las 9:30 am, a las 10:40 am, pero esto no es algo desconocido en la línea SO-08, que normalmente tiene mucha gente que transportar como bulto o animales por todo Lima.

Luego de surfear por el pasadizo del bus entre politos manga cero, tops ajustados y un par de dueños de las panzas más cheleras que existan, llegue a un columpiado tendal de animales humanos, para acuñar mis brazos flácidos y estar en el punto de ser arrancados por el paso de tres señoras (que creo trabajan en Gloria), balanceándose con la curva de salida hacia la Av. Próceres, mientras que uno esperando a que pueda sentarse aunque sea un segundo y que el pintoresco joven de aretes verdes pueda abrir la ventana, puesto que el calor se esta volviendo insoportable.

Llegando a Acho esto se vuelve tan indescriptible, pasajeros que están en la puerta de la pista del hipódromo, que esperan el disparo para salir corriendo… ¡Ahí va! sale como rayo el Universitario, tres cabezas atrás se encuentra Mamá con botas, le sigue de cerca el Mariscal, pero cae aturdido por el paso de Chicha Morada, ¡pero no puede ser! yo también estoy a punto de salir, la gente empuja y esto se convierte en un gol para la barra brava, estupendo tengo tres pisotones, la camisa empezando a sofocarme y el celular de collar.

Por fin la marea baja y se empieza a disipar la gente por toda la Av. Abancay, pero aún sigo colgado, pero reaccionó y me acomodo rápidamente antes de ser acomodado nuevamente, siguen siendo inexistentes los asientos libres, pero uno puede respirar.

Rebasando la Av. Manco Cápac, sube ágilmente una señora que ve un asiento justo delante mío, pero ni escuche el “con permiso” y me encontré tropezando con el señor de los caramelos que abre su puesto con un festival de música cumbia, mezclados al ritmo del peine y latón.
Cansado y con sudoración en las manos, contemplo a una bella señorita que me da de miradas, el ego se me levanta, me acomodo la camisa y consigo sacar una sonrisa picara, pero de pronto se voltea fastidiada, creo que aquellas miradas eran para el policía (sinceramente un gorila) que estaba al costado mío.

Pisoteado, cansado, con el ego por las suelas, consigo callar mi pensamiento, ponerme en silencio completo y me encuentro varado en aquel pasadizo, colgando de aquel tendal. Benditamente la Av. Angamos esta a una cuadra y yo aun sigo de pie, mientras tres asientos están libres a mi alrededor.

lunes, 1 de febrero de 2010

Tips para el pasajero criollo 1

Aquí escribo los primeros 5 Tips.

  • "Al que madruga, Dios lo ayuda", porque si no tendrías que estar colgado en alguna rueda del bus y ahí si la canción.
  • "Al fondo hay sitio", al fondo siempre hay sitio, entraron como 200 pasajeros pero siempre hay sitio, debajo de la axila del estibador que trabaja en el mercado central o incluso entre las piernas de la chica que a leguas es secretaria.
  • "Paga siempre con sencillo", porque siempre te cobran la distancia en centímetros y te quedas sin vuelto, o también puedes pasear al cobrador que solo estas con ruta al centro de Lima.
  • "Nunca te sientes en el trono", puesto que los asientos reservados te los pueden despojar en cualquier segundo.
  • "Acomódese o te lo acomodan", trata de no ponerte en posturas que pueden copar mucho espacio al centro del bus, puesto que te llevarías una sorpresita, o si tienes suerte una sorpresota (este no es mi caso).

Rogando por un sueño madrugador

Buen comienzo para este blog, para personajes tan madrugadores y responsables como yo, que siempre salen volando a las 9.30 am para poder llegar al trabajo primero, y así poder cobrar, para que algún día pueda cumplirse su sueño, de comprarse un automóvil. Pero lamentablemente mi ingreso es mucho mas temprano, por ende estoy sin trabajo fijo y ello me da ventajas de horario, pero igual tengo que llevar los avances que desarrollo en mi cuarto de San Juan de Lurigancho y llegar hasta la oficina en Miraflores donde queda la agencia a la cual trabajo como freelance, son varios años que trabajo con ellos y hace 4 meses que trabajo mas consecutivo con ellos. Pero todo eso es otro rollo.

Entonces al ubicarse mi posta laboral algo lejos y considerando la distancia me lleva casi hora y media en llegar y otras dos horas en volver, y en similar situación estaba el año pasado cuando tenia que tomar un bus a San Isidro donde laboraba hasta que... (eso esta en el otro blog).

Por lo tanto tengo tantas cosas que normalmente hago en estos tan distados viajes, como leer por ejemplo, pero claro que el bus no debe estar lleno, y tampoco estar siendo aplastado por una fémina con bigotes, en cualquier caso solo conllevo a ser de lo mas Limeño posible (a pesar de no ser de esta ciudad tan colorida), y hasta podría hacer una lista de tips para ser el mejor pasajero criollo.

Para ello en el siguiente post estará los primeros tips.